Este templo budista se encuentra localizado a varias horas de Paro, Bhutan. Usualmente puedes acercarte bastante al monasterio, pero no es permitido entrar a este “lugar sagrado”. Originalmente creado hace cien años en las faldas de este precipicio y desde entonces se mantiene intacto. Claro me imagino el miedo que debe sentirse estar ahí y no sólo por lo alto y cerca del precipicio, sino que se está en una edificación de madera de más de cien años… no muy alentador que digamos, en este sitio puedes encontrar más fotos del monasterio, tomadas por aquellos dichosos que han logrado adentrarse.