La verdad, Dios las cosas que hace son increíbles. Ayer sábado me fui con mi novia a pasear al Volcán Poás, y estuvo demasiado chiva todo. Y compramos un bolsón de fresas, pero uno se queda impresionado de lo bellas y enormes que son, son tan bonitas que parecen de plástico o sacadas de una caricatura. Uno se queda sin palabras… Wow, nada que ver con las que venden aquí en San José.

Ah por cierto, ¡hoy estoy de cumpleañero!, así que lo más seguro me tienen alguna comida rica con fresas jaja. ¡Saludos!