La segunda semana más dura de mi vida

 

El 14 de agosto de este año, tuve un accidente en motocicleta. Este post es para agradecerle a Dios y a las personas especiales que estuvieron desde el primer día pendientes y no dudaron en extenderme su ayuda y apoyo. Además de las que estuvieron pendientes y preocupadas. Espero que tengan unos minutos para leer esto. Bendiciones y mi gratitud infinita.

Paseo Moto

Era un domingo muy bonito, soleado. Salí de la casa, con ánimo, para ir a pasear con mis amigos en un ride en moto. La ruta en mi querida Costa Rica: Siquirres por Turrialba. Nos vimos, desayunamos rico, y seguimos nuestro camino. Sin pensar jamás que una de esas curvas iba a ser el inicio de lo que ha sido una de las semanas más difíciles de mi vida.

Girando a la izquierda en una curva, con la vista ya en el punto de salida, de un pronto a otro, las llantas perdieron la tracción… La fuerza centrípeta y las leyes de Newton que no perdonan, hicieron la moto lanzada junto conmigo, cae la moto de costado. Yo siento donde mi cadera, hombro y brazo tocan el suelo y me fui restregado por el pavimento. Recuerdo ver la moto donde se fue al soltarla, recuerdo ver el cielo, las nubes, el ruidoso sonido del metal contra la calle, y solamente pensar: Dios que donde caiga déjame salir vivo. Cuando todo acabó, intenté ponerme de pie, pero el dolor me tiró al piso. Ya sentado, me agarré la espinilla y vi el pie colgando. Me quité el casco, y gracias a Dios pude ver que no tenía, heridas, raspones, golpes ni sangrados, al momento sólo el pie… Recuento de daños: Jacket rota y deshilachada, rodilleras raspadas, guantes rotos y la motocicleta con el aro quebrado en pedazos…

Tengo que agradecer a mis amigos. Que estuvieron conmigo y esperaron que llegara la ambulancia. Además de llamar a un conocido, quien no dudó en manejar varios kilómetros a recoger la moto y auxiliar, ya que en el estado que quedó no se podía ni rodar.

En la ambulancia, me administraron morfina para soportar el dolor y el viaje a la Clínica de Siquirres. Donde el doctor me dijo, no tenemos el equipo para diagnosticarlo, tenemos que mandarlo a Limón para que le hagan placas y diagnosticarlo. Mi mamá y mi hermana bajaron en carro a buscarme a Siquirres, y llevarme al Hospital Calderón. Una espera súper larga, con el dolor en lo mejor, hasta que llegaron. Uno se queda deseando el trato que recibí en esa clínica, donde el mismo doctor me ayudó a montarme al carro y hasta el oficial llegó a darme sus bendiciones. Ya con otra inyección más grande de Morfina para soportar el viaje, nos fuimos directo al Hospital Calderón.

Cuando llegamos rápidamente nos pasaron a ortopedia, donde mi prima bajó y nos ayudó a guiarnos y esperar resultados de las placas. En una pequeña oficina donde habían 3 personas viendo el televisor me dijeron: Súbase ahí en la mesa. El doctor miró la radiografía y con rapidez vuelve la cara de nuevo al televisor (supongo que estaba más interesante el partido) y dice: Es una fractura muy grave y hay que operarlo. En eso entra otro señor y me empieza a enyesar el pie. Cuando mi mamá les dice: ¿Pero doctor, si hay que operarlo por qué le ponen yeso? El doctor dice, aquí no podemos hacerle nada, es del INS (Instituto Nacional de Seguros), mañana es día de la madre, entonces tienen que venir el martes. Mi mamá angustiada: ¿Pero dos días, no es mucho? ¿No se puede hacer algo? “En el INS es rápido señora, 2 días no se atrasa nada, si fuera aquí serían 2 semanas” dijo el señor mientras envolvía el pie con el yeso… Primera noche sin dormir.

El lunes día de la madre, lo celebré aguantando el dolor en mi casa. Mi tío (que es doctor) viendo la radiografía me confirmó, tiene fractura de tibia y peroné. Por lo menos 3 meses de recuperación. Gracias a Dios mi prima vino y me inyectó para poder pasar mejor la noche. Segundo día sin dormir… Y así, fue como llegó el tan esperado martes.

El martes temprano en el Hospital Calderón hubo que esperar varias horas para que me dieran la referencia del INS porque “No había sistema”. Pero con la esperanza de llegar al Hospital del Trauma y me atendieran de una. Sobretodo sabiendo que era una fractura grave. Llegamos y el oficial nos recibió con una ficha (45 e iban por la 9) y un: Está muy lleno para que sepan y tengan paciencia… Ahí empezó la espera y pasar por las distintas etapas para lograr llegar donde una doctora que pudiera decir algo. Claro, no vale la pena ir con referencia de nada ni placas en mano, hay que hacer todo de cero. 1. Pre Evaluación, 2. Pre Consulta, 3. Consulta, 4. Post Consulta, de nuevo a 5. Consulta, 6. No aparecía el ortopedista que diera el visto bueno para el ingreso. Después de otro día perdido y aguantando dolor por fin la doctora nos hizo el ingreso. Claro, no sin antes pasar por la experiencia bizarra de que la doctora frente a mi mamá viera las radiografías, se llevara la mano a la cabeza y repitiera varias veces lentamente: juepuña… juepuña… juepuña…

Haroldo Etiqueta Cama INS

Ya hospitalizado; e incomunicado debo añadir, por miedo a no agregar mi celular a la lista de pérdidas materiales; me hicieron nuevas radiografías, exámenes de sangre, quitar yeso, curar tejidos, blah blah blah. Hasta que llegó el 4to día, jueves, el tan ansiado día donde el ortopedista me daría el visto bueno para la operación que optimistamente pensábamos días atrás que por ser de urgencia, sería el mismo día que me internaran. Llega el doctor en la mañana y le dice a las enfermeras: Todo está listo, pueden programarlo para operación. Y se fue… Yo: Enfermera, ¿cuándo se sabe cuándo me operan? Ella: Creo que hoy en la noche le dicen.

Esa tarde, mientras mi mamá me visitaba. Ella la fue a preguntar a las enfermeras, cuando volvió con la cara pálida. AAaayyyy noooo… ¿Qué pasó ma? Dicen que haaaastaaaa mañana viernes nos dicen la fecha que hoy jamás va a estar. Que si la fecha es en los próximos días te dejan hospitalizado hasta el día, pero si la programan para más de una semana, te mandan a la casa de nuevo a esperar la cirugía. Ay no puede ser, ¡yo no me lo quiero llevar a seguir pasando dolor en la casa! Mis hermanos angustiados y mi mamá triste ya estábamos esperando que llegara el viernes temprano para pedir cotizaciones en hospitales privados en caso que nos dijeran que era más de una semana. ¿Qué puedo vender? El carro, el celular, la compu, pedir un préstamo, bueno lo importante es la salud, pensé. Ese jueves mami se fue de la visita muy triste. Aquí es donde Dios hizo un milagro, gracias a la oraciones de todos ustedes que estuvieron pendientes y pidiéndole a él. Cuántas veces no afanarse y confiar que Dios tiene control de todo…

Ese jueves de mala noticia, me dan de cenar a las 6, apenas se fue mi mamá. Y cuando termino pido agua, la enfermera sale del cuarto a traérmela. Cuando vuelve: Don Haroldo, para que sepa, no puede tomar agua, no tome nada, no coma nada más. Porque mañana a las 9am lo operan. No se pueden imaginar la felicidad mía, llamé a mi mamá y a mis hermanos.

Llegado el tan ansiado viernes de la cirugía, me levantaron a las 4am a bañarme y alistarme. A las 7am, ya estaba en pre-anestesia. El doctor, un señor mayor, llegó cruzó pocas palabras conmigo, me hizo firmar un papel y viendo las radiografías se volvió y me dijo: Para que sepa, es una fractura muy grave la que tiene usted, se salvó por poco. A las 9am, me llevan al quirófano, frío quirófano con rock de los 80’s en los parlantes y me dicen: Siéntese, arquee la espalda y agárrese el cuello, mientras me inyectan un sedante… y listo. Cuando despierto a las 3:30pm, después de una cirugía de casi 3 horas, con sedación completa, bloqueo cervical y bloqueo femural de nervios, me quedó un regalito del frío del quirófano: un resfriado con nariz tapada. Claro, aparte de los otros regalos, placa metálica y muchos tornillos a ambos lados del pie.

img_3940img_3939

Ese viernes de muuuuuchooo dolor, me visitó mi hermana, mi mamá y hasta mi jefe. Todos me vieron con dolor pero bien. Claro aún tenía el pie dormido y a pesar que no pude dormir del dolor ese viernes, intentaba manejarlo. Sin embargo, el sábado fue para mi, el peor día de todos por mucho. Ya empezando el pie a despertar de toda la anestesia, el dolor era insoportable. Como lo describe la guía post operatoria del Hospital Ortopédico de Hartford: Un dolor ardiente de incisiones constantes. Más o menos como si te atravesaran con cuchillos ardientes constantemente en el tobillo. Ni siquiera el día que me quebré sentí tanto dolor, no sabía cómo poner el pie, abajo, arriba, izquierda, derecha, de lado, estirado, encogido. Me agarraba del dolor, y las lágrimas se me salían. El dolor era inimaginable. ¿Lo peor de todo? No eran ni las 8am aun… Cuando me dicen, Don Haroldo, usted está programado para que le den la salida hoy. Mientras todos los compañeros de sala me decían: Qué dichoso, va para la casa. Qué suertudo. Yo para mis adentros mientras me agarraba la pierna pensaba: Señor, en la casa qué me van a dar o poner para este dolor, no lo voy a soportar, no me quiero ir. Por lo menos aquí cada rato me vienen a inyectar analgésicos directamente en la vena, sin eso, no sé qué haga…

El almuerzo es a las 12md, pero ese día me lo sirvieron a las 11am. Una enfermera le dice a otra: ¿Quiénes son los que se van hoy? Cama 3 y 4, dijo mientras me volvió a ver. Y yo por dentro: Ay no… A las 12md, mientras le traían el almuerzo a los demás, llega el muchacho de terapia física a enseñarme a usar las muletas. Le digo: ¿entonces me voy hoy? Usualmente me llaman el día que los van a dar de alta, pero no sabría decirte…

Me puse a orar y a pedirle a Dios que me ayudara con el dolor, mientras me ponían otra carga de analgésicos. Vienen a darle la salida a la cama frente a mí, aparece la enfermera y me dice: ¿Qué?, ¿ya le dijeron que hoy no se va? Yo: Nooo ¿En serio? Qué bueno, ¿por qué no?. Dice la doctora que usted todavía le faltan 3 o 4 dosis de antibiótico, así que se queda hasta mañana. Y de nuevo cerré los ojos y le agradecí a Dios.

Ese día mi mamá, se asustó de verme, verde y pálido de haber pasado todo el día aguantando ese dolor, tanto, que ahí mismo en la sala puso su mano sobre mi pierna y empezó a orar en vos alta para calmar el dolor. Se fue muy angustiada, pero tranquila en que esa noche me quedaría en el hospital con las cargas continuas de analgésicos. Ese día, fue el único que le rogué a la enfermera que me diera algo que me sedara en la noche para tratar de descansar un poco, dormir aunque sean minutos. Y no sé si siempre me dieron algo, o fue el cansancio y el límite del cuerpo, que esa noche me desconecté por varios minutos y me sentí somnoliento.

img_6121Ya llegado el domingo, el dolor era soportable. Ni comparado con ese sábado tan terrible. Y gracias a Dios ya estaba en la casa para la tarde, de nuevo con mi celular y con comunicación. Es por eso que hasta ahora escribo. Muchas gracias de verdad a los que me escribieron, a los que se comunicaron con mi mamá cuando no pudieron hacerlo conmigo, a los amigos que extendieron una mano para ayudar en todo momento.

Y en fin, la peor semana, un buen susto, mucha angustia. Ahora tocan muchos meses de descanso y rehabilitación, pero, aquí estoy…

Aún vio.

Aunque no sepamos las razones por las que pasan las pruebas, no entendamos muchas cosas, siempre hay que mantener la fe en Dios y saber que como dice Romanos 8:28. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

 
Si te gustó el post, Dale click a "Like" o "Me Gusta" aquí abajo.



Importante. Los comentarios son para enriquecer los artículos, todo comentario que incurra en calumnia o difamación, se use como nickname el nombre de una figura pública que pueda inducir a confusión a los demás lectores, se incite al odio o a la xenofobia, no guarden relación con el tema en discusión, no se incluya una dirección de email válida, se trate de spam para atraer tráfico, podrá ser ELIMINADO o editado.


También comenta utilizando tu cuenta de Facebook

Comentarios y contando


2 Comentarios, ¡déjate escuchar! para “La segunda semana más dura de mi vida”

  1. Javier
    09/10/2016 a las 3:24 PM #

    Parece increíble que con toda la protección que llevaba puesta fuera tan grave el daño, leyendo esto ahora no me imagino lo que les sucede a los que se lo toman a la ligera y andan en pantaloneta, chancletazo y camiseta en moto, de verdad hay que amarse a uno mismo y usar todos los dispositivos de seguridad, esperemos que la descripcion de esta experiencia, ayude a muchos a pensar bien como andan en motocicleta y de las consecuencias!

    • Harol
      09/10/2016 a las 7:52 PM #

      ¡Hola Javier!

      Sí, es increíble, ojalá y todos hagamos conciencia porque en el hospital fue increible la cantidad de personas que vi sin piel, con quemaduras, con huesos expuestos porque se cayeron inclusive a baja velocidad y andando en camiseta y pantaloneta lo que toca el asfalto es la piel desnuda.

      ¡Saludos y gracias por tu comentario!

Deja un comentario, no seas tímido



Importante. Los comentarios son para enriquecer los artículos, todo comentario que incurra en calumnia o difamación, se use como nickname el nombre de una figura pública que pueda inducir a confusión a los demás lectores, se incite al odio o a la xenofobia, no guarden relación con el tema en discusión, no se incluya una dirección de email válida, se trate de spam para atraer tráfico, podrá ser ELIMINADO o editado.