Por fin lo entendí…

Pedro tardó años en entender… Que la vida es un gran rompecabezas, cuando vives los pedazos que no tienen sentido, no comprendes el por qué de las cosas, cuando caminas y te alejas, ves como todas las piezas van calzando para generar una imagen clara.

Durante mucho tiempo se preguntó por qué Lydia, el amor de su vida lo había dejado a la intemperie. Y es que no es fácil manejar esa situación, recoger los pedazos de un corazón roto. Por casi 3 años le había dedicado todo su amor a ella, colocándola en un pedestal, pensando que sería su pareja toda la vida. En su mente construyó paisajes llenos de casas, proyectos, trabajos, niños… en fin, una familia, un futuro.

Sufrió al verla partir, al pensar a diario en su rostro, su olor, su sonrisa, su pel… y saber que no podía alcanzarla de nuevo, se había ido… ya era de otro, y aunque eso lo perturbaba y deambulaba por su mente, no tuvo más opción que intentar olvidar y avanzar. Al principio no concebía su mundo sin Lydia, su futuro se veía incierto, todos los planes que tenía debían cambiar, y por semanas pensó que no sería capaz de sentir de nuevo inmensidad de amar con todas las fuerzas a otro ser, para él, ella seguía siendo su mundo aunque ya no la tuviera.

No era la primera vez que lo oía, «el tiempo, todo lo cura». ¿Que palabras tan vacías en el momento de dolor?, pero ¡Cuán tranquilizantes y sabias son cuando se entienden con un corazón sanado!

Pedro por fin lo entendió, al caminar de la mano con Amanda… Su historia no fue una historia triste… Fue una historia de transición para Lydia y para él, dos mundos que colisionaron, dos mundos que se fusionaron, que aprendieron el uno del otro, y que los preparó para el verdadero cuento de hadas. No se trataba de la historia de cómo Pedro conoció y amó a Lydia, sino de dos historias, donde sin Pedro, Lydia no se hubiera enamorado de Carlos, y donde sin lo que aprendió en su relación con Lydia, Pedro no sería la persona de la que Amanda se enamoró.

Una sonrisa escapa el rostro de Pedro al ver los ojos de Amanda, «Te amo» dijo… Y recordó con cariño a Lydia, agradeciendo a Dios que ese tiempo, le permitiera madurar, crecer y por fin obtener lo que su corazón tanto ansiaba.

Dos historias de amor, producto de una historia de dos corazones rotos, que supieron sanar y abrazar lo que el futuro les tenía preparado…

Los huevos ya están quebrados… eso no tiene solución, ahora sólo queda, hacer el mejor Omelette posible…

26 años

Bueno ya pasada la brecha de los 25, un poco más cerca de los 50 jeje. El año pasado le dediqué el post a mi mami que adoro y que curiosamente cumple el mismo día que yo, 2 de marzo. Este año, a mis ya casi 26 años de edad, se lo quiero dedicar a mi amigos.

En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia

Proverbios 17

El 2010, fue un año particularmente difícil en mi vida, tal vez uno de los más pesados en todos los ámbitos. Y gracias a que Dios me ha dado amigos que son como hermanos de toda la vida, y nuevos amigos que se han ganado un lugar especial en mi corazón, es que puedo decir que el 2010 con todo lo malo, fue un año de bendición.

Veo con ansias este 2011, que se vislumbra con grandes sorpresas. Y optimista, ya que siempre que los tenga cerca sé que cualquier adversidad, mientras pasa, es soportable si contamos con el amor y apoyo de nuestros amigos.

De verdad sin ustedes, no sé donde estaría, desde mis mejores amigos de infancia que son verdaderos hermanos, mis amigos del trabajo, los amigos de la iglesia y los bloggueros, y aquellas joyas que he conocido en el camino de la vida que valen tanto que han perdurado. Se les quiere en paleta. 🙂

Espero tenerlos en mi vida siempre, y aquellas personas lindas y especiales que no veo hace tiempos, el que no los vea no quiere decir que no los lleve en el corazón. Todos ustedes me han tocado y moldeado de alguna manera. ¡Un gran abrazo!

Gracias por estar ahí… 😉

Y sólo queda decir una cosa: ESTE 2011, ¡PROMETE!